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domingo, 23 de septiembre de 2012

Conejo al azafrán


El conejo es un animal de carne blanca, por lo que, si se cocina sin exceso de grasas, se convierte en un alimento de elección dentro de los menús bajos en calorías. Por su composición nutritiva, la carne de conejo está recomendada en caso de seguir dietas bajas en colesterol y en caso de trastornos cardiovasculares.

Al ser una carne blanca, su contenido en ácido úrico es menor en comparación con las carnes rojas, lo que le convierte en una carne apta para personas con hiperuricemia o gota. Respecto a los minerales, la carne de conejo destaca sobre el resto de carnes por su elevado contenido en potasio. También sobresale su contenido en fósforo y en calcio. En cuanto a su contenido en vitaminas, destacan las del grupo B, en especial la B3 (participa en el metabolismo de hidratos de carbono) y la B12 (esencial para la síntesis de hemoglobina).

Ingredientes:

  •        1 conejo troceado
  •        2 cebolla
  •        1 pimiento verde
  •        3 dientes de ajo
  •        Tomillo
  •        Perejil
  •        Azafrán
  •        Vino blanco, nosotros hemos usado un rueda verdejo
  •        Sal
  •        Pimienta
  •        Aceite de oliva virgen
  •        4 patatas

Preparación:

El conejo troceado, limpio y sin grasa lo salpimentamos, lo pasamos por el harina y lo freímos en un sartén con abundante aceite de oliva.  Cuando estén dorados los trozos, los sacamos de la sartén y reservamos en un plato con papel absorbente.

Cortamos las dos cebollas en juliana, las zanahorias en rodajas y el pimiento verde en tiras largas, la idea es que no cojan aceite así que lo pochamos todo en el wok o en un cacerola. hasta que este transparente. La escurrimos del aceite, la ponemos como fondo en la olla exprés. Encima disponemos los trozos del conejo y las hebras de azafrán regamos con 4 vasos de vino blanco y un vaso de agua y dejemos que empiece a cocer lentamente.
En un mortero picamos tres dientes de ajo, perejil, y tomillo, lo majamos y posteriormente lo añadimos a la olla y dejamos que siga cociendo a fuego lento.

En una sartén doramos el hígado del conejo, cuando esté listo, lo retiramos, cortamos en trozos muy pequeños y majamos en el mortero hasta obtener una pasta que parecerá un paté. Lo ponemos a la olla, rectificamos de sal y pimienta. Tapamos la olla exprés y una vez comience a cocer, bajamos el fuego al mínimo y lo dejamos cocer durante 30 minutos.
Pelamos las patatas, lavabos y secamos bien y las envolvemos en papel film, las metemos en el microondas a temperatura media durante 5 minutos, las enfriamos bien y cortamos en rodajas gruesas. Ponemos un poco sal, perejil, ajo y regamos con un poco de aceite de oliva. Calentamos una sartén y marcamos las patatas que nos servirán como guarnición del conejo.

Podemos acompañar con un vino blanco Blanc dels Aspres de Bodegas Vinyes dels Aspres, DO Empordá.

Bon Apetit!!!












Tu Clara Sombra …..

Un cuerpo, un cuerpo solo, un sólo cuerpo
un cuerpo como día derramado
y noche devorada;
la luz de unos cabellos
que no apaciguan nunca
la sombra de mi tacto;
una garganta, un vientre que amanece
como el mar que se enciende
cuando toca la frente de la aurora;
unos tobillos, puentes del verano;
unos muslos nocturnos que se hunden
en la música verde de la tarde;
un pecho que se alza
y arrasa las espumas;
un cuello, sólo un cuello,
unas manos tan sólo,
unas palabras lentas que descienden
como arena caída en otra arena….

Esto que se me escapa,
agua y delicia obscura,
mar naciendo o muriendo;
estos labios y dientes,
estos ojos hambrientos,
me desnudan de mí
y su furiosa gracia me levanta
hasta los quietos cielos
donde vibra el instante;
la cima de los besos,
la plenitud del mundo y de sus formas.

 Octavio Paz

Hoy ha sido un día con lluvia, con olor a tierra mojada, así que os dejo a Mecano....

El Fallo Positivo

Tu

La Fuerza del destino


domingo, 16 de septiembre de 2012

Cordero asado con patatas panaderas


Después de unos cuantos meses sin actualizar el blog, volvemos con muchas ganas y para el nuevo curso escolar empezamos con una receta muy fácil de realizar y con la que podéis quedar fenomenalmente.

La carne del cordero lechal, llamado también lechazo, es blanca y tierna ya que es un animal de unos 25 o 30 días de vida. Por eso este plato es tan delicioso y sólo necesita de un buen producto, nada de especias que “escondan” su sabor.

El lechazo o lechal puede pesar en canal 6 o 7 kilos, así que 2 cuartos pesarán sobre los 3 kilos y medio. Tendremos por tanto, una pierna, un costillar y media cabeza o asadura (las vísceras, corazón, hígado, etc.) eso a gusto del consumidor. Cuando vayamos a comprar el cordero lechal le pedimos al carnicero que nos le practique unos cortes para que su asado y degustación posterior sea más jugosa.

En este caso como era para tres personas yo he optado por dos paletillas.
Ingredientes:

  • 2 paletillas de cordero lechal
  • 1 vaso de vino rosado
  • 4 patatas 
  • 1 cebolla
  • 3 tomates
  • 4 dientes de ajo
  • Sal
  • Perejil
  • Pimienta
  • 1 ramita de romero

Preparación:

Precalentamos el horno a unos 180º durante 15 minutos. Partimos las patatas y la cebolla en rodajas anchas y las disponemos en la fuente de horno. Las salpimentamos y espolvoreamos de pimentón, las rociamos de aceite de oliva y las metemos al horno durante 10 minutos.

En un mortero majamos los cuatros dientes de ajo con el perejil, la mezcla la ponemos en los cortes que nos ha hecho el carnicero en las paletillas. Sacamos la fuente del horno y disponemos las paletillas, las rociamos con un poco mas de aceite de oliva y con el vaso de vino.

Metemos la fuente en el horno durante media hora, volvemos a sacar, damos la vueltas a las paletillas y metemos al horno durante media hora mas. Los últimos 5 minutos ponemos el grill del horno para dorar la piel y hacer un poco de “costra”. Al final la carne tiene que quedar tostada por fuera y muy jugosa por dentro con salsa en el fondo de la cazuela o fuente.


Podemos acompañar con un vino tinto Laus reserva 2.005  Bodegas Laus  D.O. Somontano

Bon Apetit!!!













TEMORES

Temía estar solo, hasta que aprendí a quererme a mí mismo.
Temía fracasar, hasta que me di cuenta que únicamente fracaso cuando
no lo intento.

Temía lo que la gente opinara de mí, hasta que me di cuenta que de
todos modos opinan.

Temía me rechazaran, hasta que entendí que debía tener fe en mi mismo.
Temía al dolor, hasta que aprendí que éste es necesario para crecer.
Temía a la verdad, hasta que descubrí la fealdad de las mentiras.
Temía a la muerte, hasta que aprendí que no es el final, sino más bien
el comienzo.

Temía al odio, hasta que me di cuenta que no es otra cosa más que ignorancia.
Temía al ridículo, hasta que aprendí a reírme de mí mismo.
Temía hacerme viejo, hasta que comprendí que ganaba sabiduría día a día.
Temía al pasado, hasta que comprendí que es sólo mi proyección mental
y ya no puede herirme más.

Temía a la oscuridad, hasta que vi la belleza de la luz de una estrella.
Temía al cambio, hasta que vi que aún la mariposa más hermosa
necesitaba pasar por una metamorfosis antes de volar.

Hagamos que nuestras vidas cada día tengan mas vida y si nos sentimos
desfallecer no olvidemos que al final siempre hay algo más.
Hay que vivir ligero porque el tiempo de morir está fijado.

Ernest Hemingway

Aquí os dejo a la maravillosa Ella Fitzgerald,

“Summertime”

“Cry me a river”

The Shadow Of Your Smile