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domingo, 1 de marzo de 2015

Cuscús de verduras

El Cuscús es un alimento de origen marroquí, obtenido de la sémola de trigo. Los granos se obtienen moliendo la sémola del trigo sin llegar a convertirlos en harina. Esos granos de sémola se cocinan y se hinchan aumentando su diámetro hasta un milímetro más o menos.


Es la base de la alimentación de muchos pueblos del norte de África, aunque es un ingrediente que cada vez es más habitual encontrar en otras gastronomías de cualquier parte del mundo.

Ingredientes:

(para 4 personas):

  •        1 y ½ vaso de cuscús
  •        1 vaso de agua
  •        ½ calabacín
  •        ½  Pimiento rojo (o una lata)
  •        1 pimiento verde
  •        2 zanahoria
  •        1 tomate
  •        1 puerro o 1 cebolla
  •        1 cucharadita de especias marroquíes (Ras el Hanout)
  •        Aceite de oliva y sal

Preparación:


Cortamos el calabacín y la zanahoria en medias lunas (una rodaja fina por la mitad), los pimientos y el tomate en trozos, y el puerro mas pequeños.

Ponemos todas las verduras que hemos cortado y las pasas a cocinar a fuego lento y con tapadera, en una sartén con un poco de aceite de oliva y una pizca de sal. Removemos de vez en cuando y cocinamos hasta que estén tiernas.

Por otro lado, añadimos la el vaso de cuscús en un plato hondo y calentamos el vaso de agua en el microondas, o en un cazo al fuego, hasta que hierva un poco. Incorporamos el agua al plato de cuscús y le agregamos las especias, un poco de sal, un chorrito de aceite de oliva y mezclamos. El cuscús absorberá el agua caliente y estará listo en unos 10 minutos.

Cuando las verduras y el cuscús estén listos, se mezcla en la sartén y se saltea durante unos 10 minutos a fuego lento.

Cómo elaborar Ras el Hanout en casa:

Ras el Hanout sencillamente es una mezcla de especias de origen magrebí. La podemos encontrar en algunos comercios ya preparada o bien, si no nos es posible hallarla, podemos hacer la mezcla nosotros mismos en casa.

No existe una combinación única de Ras el Hanout, ya que cada cocinero o vendedor mezcla las especias que mejor le parezcan. En este caso, he utilizado un frasco ya preparado con las siguientes especias: cúrcuma, comino molido, cilantro, cayena, jengibre y pimienta negra molida. Sólo tenéis que mezclar estas especias en partes iguales en un recipiente y obtendréis Ras el Hanout casero. 












Octavio Paz - La Calle
     
     Es una calle larga y silenciosa.
Ando en tinieblas y tropiezo y caigo
y me levanto y piso con pies ciegos
las piedras mudas y las hojas secas
y alguien detrás de mí también las pisa:
si me detengo, se detiene;
si corro, corre. Vuelvo el rostro: nadie.
Todo está oscuro y sin salida,
y doy vueltas y vueltas en esquinas
que dan siempre a la calle
donde nadie me espera ni me sigue,
donde yo sigo a un hombre que tropieza
y se levanta y dice al verme: nadie.


Sam Smith - Stay with me





domingo, 1 de febrero de 2015

Solomillo Wellington

El Solomillo en Hojaldre, más conocido como “Solomillo Wellington”, es un plato muy conocido y tradicional en el mundo anglosajón. Precisamente en EEUU se hizo muy popular al ser uno de los platos preferidos del presidente Richard Nixon. En la actualidad Gordon Ramsay, el célebre chef de “Pesadilla en la cocina” y “Top Chef”, ha contribuido enormemente a su difusión al tener su propia receta de Solomillo Wellington.

Con estas referencias ya podemos situarnos en la historia particular del Solomillo Wellington, que recibe su nombre del militar británico Arthur Wellesley, primer duque de Wellington. Su gran hazaña fue la victoria sobre Napoleón Bonaparte en la batalla de Waterloo. Era tal su fascinación por esta preparación que exigía a los cocineros que se cocinase en todas las comidas o banquetes donde él fuera el anfitrión. El “Beef Wellington” lleva ingredientes añadidos como el paté de foie gras, vino de Madeira, jamón, y un picadillo de setas. Sea este el origen verdadero o no de la receta, de lo que sí hay constancia es que hasta el año 1996 no apareció como tal el nombre registrado en un libro de cocina.

La receta original es con solomillo de buey o de ternera, pero para hacerla más económica vamos a cocinar un solomillo de cerdo, más sencillo de encontrar en los mercados y mucho más barato. De todas maneras, si queréis hacer el original, basta con sustituir el solomillo de cerdo por el de ternera. Para el relleno nos ceñiremos a los gustos de Wellington y usaremos “Duxelles”: salsa elaborada a base de champiñones y chalotas bien picadas, mostaza y paté de foie gras. Las chalotas, similares a las cebollas pero de menor tamaño y forma (la variedad más habitual en España es alargada y de color rojizo), tienen un sabor suave, a la vez que dulce y delicado. Tienen un punto entre la cebolla y el ajo, por lo que el relleno tendrá gracias a ellas un exquisito sabor ligeramente dulce y picante. Espero que os guste, es un plato perfecto para compartir con tus invitados en una ocasión especial.

Ingredientes para 4 personas

  •        1 solomillo de cerdo (o ternera) de 1000 g.
  •        400 gr. de champiñones frescos
  •        2 chalotas o escalonias (similar a una cebolla pequeña)
  •        2 puerros
  •        2 lonchas de queso para fundir
  •        1 cerveza
  •        1 huevo batido
  •        1 masa de hojaldre rectangular
  •        Pimienta negra recién molida y sal (al gusto)
  •        3 cucharadas grandes de mostaza (para untar el solomillo)
  •        Aceite de oliva virgen extra (el necesario para freír la carne y verduras)
  •        Papel de horno


Elaboración

Comenzamos preparando la carne. Si no lo ha hecho el carnicero, limpiaremos el solomillo de las partes blancas de grasa, quedándonos con la zona más noble.

Vertemos un buen chorro de aceite de oliva virgen extra en una sartén amplia (que entre el solomillo con holgura) y calentamos. Salpimentamos al gusto la carne y la marcamos en la sartén por todas sus caras, hasta que adquiera un tono dorado/tostado. De esta manera le damos un primer cocinado y sellamos el exterior para que luego se mantengan los jugos de la carne. Reservamos y dejamos que se enfríe.

Cortamos el puerro y las chalotas y limpiamos los champiñones frescos con un poco de papel de cocina, nunca con agua. Los picamos finamente. En una sartén con un poco de aceite de oliva, pochamos las chalotas y el puerro 5 min a fuego medio. Añadimos los champiñones y seguimos cocinando otros 10 min, para conseguir que se hagan lentamente y no se nos pasen. Reservamos y dejamos que se enfríe.

Pasamos al montaje del plato que se realizará siempre en frío, será más manejable y no ablandará el hojaldre antes del horneado.

Ponemos la plancha de hojaldre encima del papel de horno y pintamos una capa de mostaza, encima de ella ponemos parte del sofrito y encima el solomillo. Recubrimos la carne en su totalidad con una capa fina de mostaza y sobre ella vamos “pegando” el resto del sofrito (tenemos que reservar parte para realizar la salsa). Cerramos con cuidado el hojaldre formando un paquete, dejando las uniones en la parte inferior para que sea más vistoso una vez salga del horno y con el resto de hojaldre que hallamos cortado al hacer el paquete haremos tiras para adornar.

Batimos el huevo y con un pincel pintamos el hojaldre. De esta manera ayudaremos a pegar las uniones y le daremos un toque dorado mientras se cocina en el horno. Colocamos la bandeja en la parte central y horneamos 20 min a 200º C.  Como sabéis cada horno es un mundo y “apura” de manera distinta, el objetivo es que el hojaldre quede bien tostadito por fuera y la carne tierna y jugosa. Una vez hecho y retirado del horno, no tengáis prisa por degustarlo. Es necesario dejarlo reposar por lo menos 10 minutos, asentará y luego será más sencillo el trocearlo.

Mientras se enfría el hojaldre preparamos la salsa que acompañará al plato. En una sartén ponemos el sofrito que hemos reservado, el añadimos la cerveza y llevamos a ebullición, añadimos las lonchas de queso, el huevo batido que nos sobro de pintar el hojaldre y sal pimentamos. No dejamos de mover para la salsa vaya ligando. Después la pasamos por la batidora para dejar una salsa fina y homogénea.



















Miguel Hernández - El amor ascendía

El amor ascendía entre nosotros
Como la luna entre las dos palmeras
Que nunca se abrazaron.

El íntimo rumor de los dos cuerpos
Hacia el arrullo un oleaje trajo,
Pero la ronca voz fue atenazada.
Fueron pétreos los labios.

El ansia de ceñir movió la carne,
Esclareció los huesos inflamados,
Pero los brazos al querer tenderse
Murieron en los brazos.

Pasó el amor, la luna, entre nosotros
Y devoró los cuerpos solitarios.
Y somos dos fantasmas que se buscan
Y se encuentran lejanos.

Ed Sheeran - Thinking Out Loud